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Mamá, cuando sea grande quiero ser astronauta.

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  Si estás leyendo este artículo es porque seguramente le has dicho esto a tu mamá cuando eras pequeño, o porque tu hijo o hija te lo ha dicho alguna vez ¿Qué sucede a los 7, 8 años o incluso antes que comenzamos a experimentar esa ruidosa curiosidad acerca del Sol, de la Tierra, de los planetas, del sistema solar? Y no es la astronomía la única área del conocimiento que comienza a germinar en el interés de las niñas y los niños. Muchas veces sucede con los dinosaurios como parte de la historia de la vida en este planeta, animales curiosos, muy atractivos por sus formas y colores o los dragones, caballeros y castillos cuando las historias de las civilizaciones se entrelazan con los mitos. Sucede que descubrimos una nueva capa de la realidad, el abstracto y sus puntos de vinculación con el mundo más próximo e inmediato.

   Cuando un niño descubre la existencia de algunos de estos aspectos de la vida y se siente atraído podemos pasar horas enteras hablando, jugando y aprendiendo cosas sobre estos temas que son apasionantes a estas edades. Cantidad de veces estos pulsos emotivos registrados a temprana edad sesgan lo que quizá en el futuro se transforma en una pasión y por lo tanto en un espacio perpetuo y propio en la vida de las personas.

   Lamentablemente el sistema educativo tradicional que se aplica en todo el mundo, no está diseñado para escuchar o recibir las inquietudes de nuestros niños, no hay lugar para seguir descubriendo y desarrollando un aprendizaje encaminado por el interés, deseo, o pasión. Las pautas y creencias sobre las que se ha construido el sistema educativo actual acerca de cómo y qué debe aprender un niño, siento que se encuentran lejos de como verdaderamente sucede el aprendizaje. El miedo es una de las emociones ocultas que operan desde atrás en el despliegue pedagógico que una escuela desarrolla: altas expectativas, un ritmo impuesto, evaluaciones y castigos ante el error. Más encima nos dan tareas para la casa, apropiándose del tiempo que disponemos para cumplir nuestro deber como niños, que es jugar.
Cada vez son más (por suerte) las familias que atienden los llamados y los intereses de los niños desde un lugar de escucha y receptividad, e incluso podemos percibir que en la última década ha surgido una masa crítica que cuestiona firmemente los ideales tradicionalistas de la educación, dando auge a experiencias y espacios autónomos de aprendizaje más respetuoso y lógico, como son las escuelas libres, escuelas vivas, y también el incremento de la implementación de métodos pedagógicos como Montessori o Waldorf, entre otros.

Podríamos conversar horas acerca de educación… Pero volvamos a esta madre que nos acuna y nunca deja de darnos regalos: la astronomía.
   La astronomía, (y no deja de ser así, insisto, en otras áreas del conocimiento) tienen un potencial disparador hacia otras áreas del conocimiento, tomándolos aquellos como momentos pedagógicos. Cuando decimos que Saturno se encuentra a más de 1.000.000.000 de kilómetros, que está compuesto de gases de los cuales el principal es el hidrógeno y que fue observado por primera vez a través de un telescopio en el año 1610 por Galileo Galilei, no hemos hecho otra cosa que integrar las matemáticas, la química y la historia en una sola oración. A través de las historias del cielo, de los objetos que habitan el espacio, sus compuestos, sus distancias y tamaños, etc. podemos también descubrir otros mares de hechos, datos, personas e historias que pueden abrirnos una nueva ventana de fluidez con el conocimiento, de aprendizaje y posicionamiento ante la vida. E insisto, esta cualidad que resalto de la astronomía, es común a todas las áreas de estudio; el conocimiento es homogéneo, es un tejido donde cada hecho, historia, dato, o información es un hilo de este telar al que pertenecemos todos, que es la vida. 

Escuela Kusi Kawsay, Pisac, Perú.

¿Qué hacer cuando detectamos que la astronomía está en el interés de nuestros niños? ¿Cómo podemos alimentar esa inquietud para que crezca?

   Si alguien te pidiera que le expliques la estructura celular, o como calcular una función matemática probablemente no podrás hacerlo aunque deberías, ya que durante tu escolarización has aprobado un examen donde has demostrado que sabes lo anteriormente mencionado. Sin embargo lo has olvidado. Pero casi seguro recuerdas el día que, con tu maestra de primaria envolviste en algodón húmedo un poroto o frijol para que germinara y al cabo de unos días había nacido una pequeña planta. La diferencia está en que cuando hemos estudiado la estructura celular o las funciones matemáticas solo ha sido teoría. No hubo práctica, hemos memorizado en mayor parte. En cambio, cuando hemos germinado el poroto o frijol, nuestro cuerpo estuvo sumergido en la actividad, nuestras manos se humedecieron cuando metíamos el frijol en el algodón húmedo, nuestros ojos registraron los cambios que este proceso nos mostraba. La diferencia está en que hubo experiencia.     

  Cuando experimentamos las cosas, es cuando mayormente sucede el aprendizaje. Así que, en el caso de la astronomía lo que debemos hacer es buscar su experimentación, encontrar actividades que nos acerquen más de lo que un texto o libro hace (aunque claro que hay libros que pueden volarnos la cabeza). Los planetarios son una muy buena opción. Tanto en Planetarium Cusco, como en el planetario de cualquier ciudad podrás experimentar una representación virtual del universo y sus maravillas dentro del domo. En un planetario podrás conocer astrónomos académicos y/o aficionados profesionales en el área, y junto a ellos un equipo de personas que trabajan para llevar la astronomía a un lugar de entendimiento sencillo, claro y entretenido.
Puedes buscar dentro del circuito turístico de tu ciudad, algún tour astronómico como caminatas nocturnas, acampes y observaciones con telescopios. Mira películas, documentales y series, las hay muy buenas como la serie “Cosmos”, un clásico de todos los tiempos de Carl Sagan. Visita museos de la naturaleza o geología, en estos centros probablemente encontrarás historias u objetos también vinculados a la astronomía.   

Planetarium Cusco

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Hablando un poco de nuestro proyecto, en el Planetarium Cusco ofrecemos también, a diferencia de la mayor cantidad de planetarios en el mundo, la experiencia de observar por telescopios. Es una de las tres actividades que implica esta visita, y en estos momentos estamos teniendo la dicha de tener hasta 4 planetas para observar, además de clusters y sistemas binarios. Es hermoso tener la oportunidad de acompañar a las personas, niños y adultos en su primera observación a través de un telescopio. Siempre emerge una sonrisa o una expresión de asombro en el rostro del observador primerizo. Y además de hermoso, creo que también es importante poder generar estos espacios de experimentación: cuando hay experiencia hay emoción, y cuando hay emoción hay aprendizaje.

 

¡Anímate! Si estas en Cusco, o estás planeando tu viaje a esta tierra quechua no dejes de visitarnos. Te invitamos a leer los comentarios de nuestros visitantes en TripAdvisor, recuerda que tenemos tours de Lunes a Sábados.

 

¡Muchas gracias!

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