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El gigante de los siete anillos.

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Y aunque bien podría tratarse de un personaje mitológico, nos referimos a uno de los personajes más referentes del sistema solar: el planeta Saturno.
 
Fue observado por primera vez a través de un telescopio el 25 de Julio de 1610 en la ciudad de Florencia, Italia, por el astrónomo Galileo Galilei. Es el segundo planeta más grande del sistema solar; unas 1000 veces del tamaño de la tierra. Está compuesto de gases (predominantemente hidrógeno) y adornado por un sistema de anillos bellísimo que lo transforma en una de las joyas de nuestro vecindario.
 
Se sabe que estos anillos están compuestos por partículas de hielo, roca y gas, entre otros elementos químicos además de que son innumerables, pequeños y  concéntricos. Ahora bien, ¿cómo se formaron los anillos? Existen varias teorías acerca de la creación de los mismos.
 
La teoría que mayor vigencia tuvo, aseguraba que Saturno fue hace millones de años un planeta como la Tierra, que contenía  océanos. Según esta teoría, un cambio climático acechaba a este planeta, lo que hizo que la inestabilidad del mismo produzca un repentino cambio de rotación sobre su eje, y comience en un instante a girar en sentido contrario al que realizaba.
De esta manera, los océanos y masas acuáticas se vieron expulsadas al espacio exterior, de modo que al salir de la tenue atmósfera que contiene el planeta se congelaron y se formaron partículas de hielo. Tiempo después la comunidad científica desestimó esta teoría ya que no explica la presencia de roca y de gas en los anillos.
En la actualidad se considera que estos anillos concéntricos son provocados por las múltiples resonancias de su numeroso sistema de satélites. Estos anillos están formados por partículas de medidas entre la micra y el kilómetro (con predominio de las de medida entre el centímetro y el metro), recubiertas de hielo. La medida y la densidad media de las partículas determinan las diferencias de luminosidad en el interior de los anillos.
 
A simple vista en el cielo se lo ve como un punto de color claro que no titila (a diferencia del resto de las estrellas que si titilan por tener luz propia), y para poder observar sus anillos se necesita un telescopio. Con la utilización de estos (de acuerdo a las medidas) el planeta se ve de color crema con su anillo alrededor. No se lo ve de gran tamaño debido a la distancia que nos separa del mismo son aprox. 1350000000 de Km. (mil trescientos cincuenta millones de kilómetros). Ahora mismo se encuentra junto al arco y flecha de Sagitario, apareciendo sobre el horizonte del Este alrededor de las 18.30hs.
 
En algunas semanas más lo estaremos observando con los telescopios en las actividades del Planetarium Cusco. No dejen de programar su visita en estos meses de temporada seca donde el clima es el apropiado para la observación astronómica. Recuerden que disponemos de tours grupales y privados. El Planetarium está catalogado por TripAdvisor como una de las mejores actividades del circuito turístico en Cusco. No hay museo donde puedan aprender tanto de la astronomía Inka como en el Planetarium Cusco.
 
 ¡Tupananchiskama!  (Significa hasta la próxima en Quechua)
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