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¡Un telescopio Papá Noel, un telescopio!

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Cuando pensamos en un telescopio generalmente lo recordamos como un objeto bastante costoso y difícil de usar. Quizá también asociamos su uso a los astrónomos, y a éstos últimos como personas muy estudiosas que se pasan las noches dentro de unas cúpulas observando quién sabe qué. ¿Son acaso tan costosos los telescopios? ¿Qué ventajas conlleva adquirir uno? ¿Es muy difícil hacer uso de ellos? Los invito a descubrir algunos aspectos muy positivos en cuanto a la adquisición de este instrumento.

¿Quién fue el primero que tuvo un telescopio?

Es muy difícil saber la respuesta a esta pregunta después de cinco siglos, pero vayamos un poquito a la historia como para entrar en el tema y enterarnos de algunas curiosidades.
Un inventor llamado Hans Lippershey nacido en Alemania fue el primero en solicitar patente de su invento en el año 1608. Pues resulta que un discípulo suyo había estado jugando a “mirar a través de dos lentes, una un poco alejada de la otra”, en vez de hacer el trabajo que su jefe le había encomendado, y cuando éste regresó le encontró futuro al juego y así fabricó “una lente de larga vista” que posteriormente se iba a llamar telescopio.

Una perlita.

Galilei fue el primer astrónomo en observar el planeta Saturno. Claro, desconocía totalmente la existencia de sus anillos y las aberraciones ópticas de su telescopio no le permitieron deducir tal hecho. Cuando observó Saturno por primera vez dijo que parecía un planeta con orejas.

Como los rumores corren rápido, esta información llegó a oídos de Galileo Galilei en el siguiente año. Galilei, quien también fabricaba sus propias lentes construyó su propio telescopio y, entre 1609 y 1610 realizó diferentes observaciones y dibujos como la luna y sus cráteres, los satélites de Júpiter, y observó también Saturno. Luego de este transformador suceso en la ciencia, Kepler, Huygens y Newton mejoraron al telescopio notablemente.

La atmósfera del telescopio.

Por su puesto que el objetivo principal del instrumento es la observación astronómica, la investigación y/o la divulgación. De hecho, una de mis actividades favoritas, cuando puedo hacerlo, es instalarme con el telescopio en la calle… No literalmente en el medio de la calle porque no estaría escribiendo este artículo, me refiero sino, a intervenir la normalidad de la calle con la presencia del telescopio en vías peatonales, parques, costaneras o cualquier lugar concurrido para la recreación o el paseo. Llevo años haciendo esto incluso en diferentes países; invito a la gente observar por el telescopio a cambio de una colaboración. Son interesantísimas las reacciones de la gente al toparse con el telescopio cuando caminan. Hay quienes miran con cara de asombro, otros se acercan con total convicción y otros en voz bajita le dicen a su compañero de caminata: “tiene un sticker pegado”. Los niños suelen ser los primeros en venir, y a los padres no les queda otra. 


Luego de observar al objeto de turno (que generalmente son la luna, júpiter y/o Saturno) la gente no se retira con facilidad del lugar. Siempre, y es ley, se genera una conversa por alrededor del telescopio. Se quedan charlando los unos con los otros, compartiendo experiencias anteriores, antiguas curiosidades nunca atendidas, y más de uno tiene las inquietudes al día y se queda charlando hasta que desmontas el telescopio y te vas. Y esa es la atmósfera de la que hablo, un telescopio reúne personas, como una función social invisible que opera a su alrededor mientras además, te permite acceder a maravillas alojadas en el universo e imposibles de observar sin su ayuda. Un telescopio y a donde él nos lleva es motor de sociabilización y encuentro.

Júpiter y sus bandas atmosféricas a través del Telescopio Remoto de la Universidad de La Punta, Argentina.

Júpiter y sus bandas atmosféricas a través del Telescopio Remoto de la Universidad de La Punta, Argentina.

La influencia del telescopio en procesos de aprendizaje.

Recordemos que un telescopio es un instrumento, y como todo instrumento, puede marcar la diferencia en cuanto a la integración de conocimientos y prácticas. Hace pocos días un niño español que vive en Moscú, se convirtió en la persona más joven de la historia en descubrir una supernova, y lo hizo utilizando remotamente (esto es, controlado vía internet) un telescopio ubicado en Australia. Aquí dejo un link donde pueden leer la noticia con un poco más de profundad y escuchar una nota donde él mismo cuenta el hecho. (https://www.cope.es/programas/la-tarde/noticias/nino-espanol-nueve-anos-descubre-desde-moscu-una-supernova-20181214_310676)

En este caso, este grupo de niños hacen uso de telescopios remotos. Existen alrededor del mundo decenas de observatorios que ofrecen sus servicios a través de conexiones remotas. He tenido la oportunidad de hacer uso de algunos de ellos y es una experiencia interesante. Hay muchos que son de acceso gratuito, y también hay muchos observatorios que ofrecen sus servicios remotos abonando una mensualidad por el uso de los equipos.  Dejo aquí una página con diferentes observatorios que ofrecen sus equipos, algunos de ellos son de uso gratuito. http://www.astronomo.org/foro/index.php?action=links;cat=42

Respecto de uso y cuidado, no requiere demasiado trabajo. En cuanto a su uso, no encuentro diferencia con aprender a tocar la guitarra o a hacer uso de cualquier otro instrumento. Quizá pueda ser desafiante encontrar el astro que queremos observar, pero la práctica doma a esta tarea y cuanto más nos acostumbramos más rápido localizaremos nuestro objeto. El cuidado del telescopio tampoco demanda mucha energía. Lo ideal es guardarlos en lugares secos, cuidarlo de golpes (principalmente la zona de las lentes o los espejos), y no muy frecuentemente liberar las lentes o espejos de partículas de polvo con un paño seco adecuado.

Tener un telescopio es una de las pocas cosas que nos permiten experimentar la astronomía y recordemos que las experiencias fijan los conocimientos. Cierto es que los intereses de los niños cambian a menudo pero no es este motivo para no tener nuestro propio telescopio en casa. Es un instrumento, si es bien cuidado puede ser nuestro por años y años, y puede atender una motivación y cuidar de ella.

¡Que se vienen las navidades!

Se acerca una buena ocasión para regalar un telescopio a nuestra familia. Aprovecho a contar a modo anecdótico que a lo largo de estos años he notado que existe cierto tipo de mito acerca de los telescopios y su precio; la mayoría de la gente se queda sorprendida cuando entienden la relación costo beneficio de un equipo. Hay telescopios de diversos tipos y valores, muchos de ellos muy buenos. Aquí dejo mi correo electrónico por si algún motivado o motivada quiere su primer telescopio o quiere regalar uno en estas navidades: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ¡Con mucho gusto les acompañaría en el proceso de adquirir su primer equipo!
Eso sí, no compren telescopios en jugueterías porque es dinero mal invertido.

Deseamos a todos feliz navidad, y un 2019 de abundantes noches estrelladas.
Y no olviden visitar Planetarium Cusco, una de la mejores actividades nocturnas del circuito turístico en la ciudad de Cusco. 

¡Tupananchiskama! (hasta la próxima en quechua)    

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